Yoga y salud



La práctica de yoga resulta de un gran beneficio para nuestra salud más allà del ejercicio físico, pues también favorece un equilibrio mental y emocional que repercute directamente en el estado global de la persona.

 

Uno de los efectos positivos más evidentes y experimentado en un período de tiempo bastante corto es la liberación de tensiones acumuladas en el día a día que cristalizan en nuestro cuerpo en forma de contracturas. Las asanas (posturas de yoga) y un correcto trabajo de la respiración (pranayama) son dos técnicas efectivas y al alcance de todas las personas (respetando las condiciones de cada uno) para vivenciar los beneficios de la práctica yóguica. Nos sentimos más ágiles, flexibles, fuertes y vitales.

 

Pero un estrés sostenido en el tiempo va más allá de la afectación a nivel muscular y articular, pues nuestro metabolismo se va descompensando, la microbiota intestinal se desequilibra, aparecen problemas digestivos, sube la tensión arterial, nuestro medio interno se altera y se ensucia con facilidad, se reduce la capacidad de regeneración del cuerpo por un descanso insuficiente y un largo etc.

 

Está demostrado que la práctica de yoga contribuye a reducir todos estos síntomas, favorece una buena condición física, refuerza nuestras defensas ayudando a prevenir infecciones y enfermedades, fortalece los huesos,  mejora la gestión emocional y calma la mente.

 

Y recordemos que con el yoga contribuimos a una buena postura corporal, mejorando la salud de nuestra columna vertebral, un eje indispensable para mantener en equilibrio las diferentes partes del cuerpo.

 

La práctica de yoga se puede desarrollar de manera amplia teniendo en cuenta su significado, Unión, entendida como la integración de los diferentes aspectos de nuestra naturaleza (cuerpo, mente, espíritu) en nosotros mismos y con nuestro entorno o Universo. Así, somos dependientes de las estaciones, de los alimentos que nos ofrece la naturaleza según el momento del año y el lugar donde vivimos, de la energía solar y otros factores que condicionan nuestra capacidad de adaptación al medio, factor clave vinculado con la salud.

 

 

Una forma de vida sincronizada con los ciclos de la naturaleza es un soporte para potenciar nuestro bienestar y salud, además de desarrollar un criterio y comportamiento respetuoso hacia el medio ambiente.